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DISCURSO DE CLAUSURA
63ª EXPOSICION DE GANADO LECHERO

Sr intendente, Sr. senador, Sres. Diputados departamentales, pres. Junta departamental de san jose, Sres. ediles dptales, representante departamental del MGAP, representantes del instituto policial, de las fuerzas armadas, de las gremiales rurales, de las cooperativas, mujeres rurales, maestras rurales, jóvenes rurales, empresas privadas, centro comercial e industrial de San José, firmas rematadoras, saludamos también a las cabañas y a sus cabañeros que con su esfuerzo visten nuestro predio con la mejor genética de la región.
A la familia rural toda y a todos los ciudadanos que nos han acompañado para compartir juntos, ya no la fiesta del campo en la ciudad sino la fiesta de San José.
Con la más profunda emoción y satisfacción por esta nueva exposición organizada por nuestra institución centenaria, queremos dejar nuestro mensaje como gremio representativo del sentir de la producción rural de nuestro departamento.
En estos días hemos visto el dinamismo de nuestro sector, su potencial y el trabajo silencioso que se realiza en cada rincón del sur de nuestro país.
Esfuerzo que no claudica ni en las peores tormentas, y que se duplica en momentos buenos como el que hoy vivimos.
La coyuntura favorable debido a la gran demanda y agilidad de los mercados internacionales han logrado una valorización histórica de nuestros productos, aplaudimos en este sentido la gestión del gobierno en seguir abriendo nuevos mercados, apertura vital para el bienestar económico de nuestro país.
En este sentido decimos que los mismos se consiguen con un estatus sanitario que hoy podemos comprometerlo si no se transfiere mas recursos a la dirección de servicios ganaderos, dotándola de mejores instrumentos para un normal funcionamiento.
Para nuestra institución este es un tema de defensa nacional.
La asociación rural de San José no esta para criticar esta sino para construir, por lo que queremos realizar algunas apreciaciones que no vemos como buenas señales desde el podes ejecutivo pensado en el momento histórico que vive nuestro sector.
Primero, y como nobleza obliga, la no presencia del Sr. Ministro de ganadería en la exposición más importante del sector lechero. Ausencia que nos preocupa ya que hubiéramos deseado que la mayor figura representativa del sector agropecuario, compartiera esta fiesta con la familia rural, escuchara nuestras inquietudes y a su vez sentirnos respaldados.
Hoy tenemos la oportunidad única de afianzarnos y promover el desarrollo vertical de la economía nacional desde el sector primario.
El principal rubro que tenemos en nuestro departamento, como lo es la lechería, vive hoy uno de sus mejores momentos, impulsado por la gran demanda en el mundo de los lácteos, lo que ha llevado a duplicar los precios recibidos históricamente. Aún así los costos de producción han acompasado esto, como la energía, los combustibles, fertilizantes entre otros.
Sabemos que la primavera no es eterna, y los mercados no son estables, por lo que debemos ser criteriosos a la hora de invertir, y no comprometer el futuro de nuestras empresas.
Esta observación debemos también remarcársela al estado, ya que vemos con preocupación como se ha incrementado el costo del mismo. Factor preponderante a la hora de pensar en el mañana.
Con una mayor presión fiscal, inflación en aumento y el grave “atraso cambiario”, sentimos que se esta comprometiendo al sector productivo, dependiendo hoy solo de factores externos.
Esta historia ya la vivimos y no queremos volver a repetirla.
No queremos extendernos en nuestras palabras, pero aprovechamos la oportunidad para expresar la necesidad de definir de una vez por todas “politicas agropecuarias” de cara al nuevo mundo. Podría ampliarme en mi oratoria y remarcaría los 62 discursos que me precedieron a lo largo de estas 63 exposiciones y hablaríamos de lo mismo. Un país agropecuario con mentalidad urbana. Un pais que tiene su riqueza en la tierra, de la cual se han transferido históricamente recursos para las ciudades. Una tierra que vio nacer lo mas preciado que tiene nuestra nación, la riqueza humana, la cual se fue perdiendo a lo largo de la historia por no tomar nunca medidas para frenar la emigración del campo a la ciudad.
Hablaríamos por ejemplo de Mevir, y la falta de construcción de núcleos familiares, principalmente para pequeños productores, y que también le han hecho mejorando la calidad de vida de los mismos.
La falta de oportunidades que tienen los jóvenes para acceder a tierras, un Instituto de Colonización ahí esperando, como se pasan oportunidades, como las ya famosas 300 has. De Capurro.
De los queseros artesanales y la poca importancia que se le ha dado a este sector, ejemplo de radicación de la familia en el campo.
De los conflictos laborales que provocan esa confrontación no necesaria entre patrón y empleado, relación que en el medio rural es más familiar que otra cosa, y hoy se buscan instrumentos para deteriorar la misma.
No es un palo al gobierno, pero debemos cambiar, y este cambio debe ser cultural, desde las raíces, desde las escuelas.
El Uruguay es agropecuario, guste a quien le guste, y lo demostró aferrándose a el para salir de una de las crisis más grande de su historia.
Debemos hablar menos y actuar más, hoy es e momento de marcar la cancha, no podemos perder mas familias en la campana, este si que es un costo mas que caro para el país.
No queremos más escuelas rurales con aulas calladas, sino gurises riendo.
Hoy nosotros como institución queremos concienciar a toda la población de la realidad del campo su gente. No somos los llorones, somos quienes defendemos el patrimonio mas importante que tiene nuestro país, la tierra y su gente.
No quiero terminar sin agradecer a mis amigos de directiva y a nuestras familias, a las cuales les dedicamos menos tiempo del que realmente precisan.
A los ex directivos de nuestra institución, que preocupados han cimentado esta rural joven, ejemplo de renovación a nivel gremial, tan necesario en estos tiempos.
A las maestras de la agrupación Guaycurú, y en ellas a todas las maestras rurales.
A los gurises de la asociación rural de jóvenes, que nos enorgullecen con su trabajo, y que luchan por más y mejores oportunidades, a los alumnos de la escuela agraria de raigón por la labor desempeñada, y la gran mano que nos han dado.
Y a todos los que han trabajado para ser hoy una de las muestras mas importantes que se recuerde, y en especial a nuestros incansables funcionarios que llevan bien puesta la camiseta de la rural.
Honramos nuestro pasado… construimos nuestro futuro.

Muchas gracias

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DISCURSO DE CLAUSURA
62ª EXPOSICION DE GANADO LECHERO

Estamos hoy clausurando esta 62ª Exposición de Ganado Lechero Agroalternativa 2006 con la certeza de que ella sigue siendo la mayor muestra de esta naturaleza en la Agropecuaria Nacional.
Sean nuestra primeras palabras de profundo agradecimiento a todos quienes la han hecho posible: instituciones públicas, amigos del sector  comercial, industrial y de servicios que nos han acompañado generosamente; productores rurales en todos los rubros, hombres y mujeres afincados en la tierra, que son los verdaderos hacedores de esta muestra y que, con su esfuerzo diario, permanente y  porfiado, constituyen la columna vertebral de esta hermosa patriada que es el duro trabajo del campo.
Por supuesto que para la Asociación Rural de San José, todos los productores son exactamente iguales; la rica gama de frutos de la tierra  nos diferencia, pero mucho más nos une, es siempre una bendición y en ella debemos volcar todos los esfuerzos, en la certeza de que, de nosotros, y de la generosidad de ese medio insustituible, dependen la vida y la suerte del país.
La producción rural es una gigantesca y compleja maquinaria que no puede detenerse y que, con cada nuevo sol, cumple con la noble tarea de dar alimento a todos; a los de acá y a los de afuera, a los del medio rural y a los habitantes de los centros poblados... pequeños, medianos o multitudinarios.
Hay una entrañable vocación de generosidad en lo que produce la tierra que nos obliga, no sólo a explotarla racional y responsablemente, sino, además a preservarla por todos los medios a nuestro alcance.
Se ha dicho, y así parece ratificarlo la actual coyuntura económica del país, que el sector atraviesa un momento histórico y que su crecimiento ha alcanzado parámetros significativos. Decimos, por ejemplo, que la remisión de leche a planta, o la producción de carne y granos han alcanzado índices históricos.
Nada de esto es casual ni resultado de un golpe de fortuna.
Si bien hoy existe una apertura al mundo que posibilita esos logros, ha habido – fundamentalmente – un fuerte proceso de inversión en la cadena agroindustrial.
Y esto no es poco ni puede pasar inadvertido.

Invertir en la cadena agroindustrial implica coraje; un coraje sin el cual, por más que nos hubiesen llovido las oportunidades, nada  podríamos  haber hecho.
No somos pesimistas, si lo fuéramos, no estaríamos en esta actividad y menos aún estaríamos hoy acá.  Pero no podemos dejar de señalar que estos hechos positivos que hemos señalado nacen de la realidad dolorosa y aún cercana en el tiempo que significó una terrible crisis de la que todavía no hemos terminado de salir.

Por eso es que a los problemas, hoy más que nunca, hay que darles solución,... ganarles de mano, porque no queremos volver a lo mismo, porque con tesón de fierro y un increíble desprendimiento este país comenzó a andar nuevamente gracias a su eterno salvador...el agro.

De modo que hoy, cuando la cosa pinta medianamente bien no podemos dejar seguir pasando oportunidades.

El ejemplo no es nuevo, estuvo muy de moda hace escaso tiempo: en lo que a obtención de nuevos mercados se refiere, hay un tren que ya hemos perdido. No podemos de acá en más quedarnos parados en el andén con las valijas prontas y sin avanzar un metro, o... si se prefiere, ya que trenes hace rato largo que no corren, no podemos quedarnos  enterrados hasta las manijas en el barro, viendo como pasan las oportunidades una a una, mientras nosotros discutimos el tamaño de las ramas que vamos a  meter bajo las ruedas para salir del pantano.
En la Asociación Rural de San José nos hemos jugado a la gente nueva y dentro de ésta, más precisamente  a los jóvenes.
Hay más de un cachorro en nuestra directiva y también algún tigre viejo. Pero todos, en lo que a trabajo se refiere, hemos apostado a los muchachos que todavía – felizmente -, andan desperdigados por nuestros campos.

Los hemos atorado a cursos.
Conjuntamente con el Plan Agropecuario, el INIA y los movimientos Salecianos se han dictado, entre otros, cursos que van desde alambradores, doma racional y Siembra Directa, hasta técnica en administración agropecuaria y asistencia en medicina veterinaria. Y vamos a seguir haciéndolo, porque estamos convencidos de que, en la medida de nuestras posibilidades, tenemos la responsabilidad de darles las herramientas imprescindibles para producir y competir en un mundo que cambia rápidamente.

En este sentido, creemos que lo nuestro no ha sido una apuesta a la ligera... las cosas marchan para adelante y si no queremos hacer la del caracol no nos queda sino confiar en los jóvenes y apoyarlos, para que cuando tomen las riendas mantengan un galope largo y no anden correteando en la vuelta de la manguera.

El Uruguay se precia de ser un país agropecuario, y sin embargo en él no existe una cultura agropecuaria.

En Uruguay la facultad de Veterinaria está en Pocitos y la de Agronomía a menos de una hora  de ómnibus de 18 de Julio.
En el Uruguay, esta tierra fértil y generosa de la que tanto nos hablaron en la escuela, los gurises, no sólo de Montevideo, sino de muchas ciudades, no saben qué diferencia hay entre un novillo y un toro  o -  lo que es más grave todavía -, dibujan los pollos con las patas para arriba.

¿Así pretendemos ser un país auténticamente agropecuario?
Es posible que los responsables de tanta chambonada deban buscarse entre quienes han tenido a su cargo la confección de los programas de enseñanza, no sólo los de ahora, sino los que han desempeñado esa responsabilidad desde hace mucho más tiempo de el que imaginamos.

Hoy nos debatimos en interminables discusiones sobre la historia reciente – tal vez necesarios, no lo dudamos - pero muchos gurises y no tan gurises, siguen sin saber qué es un carnero, o qué diferencia existe entre la paja y el trigo.

Es obvio que a falta de una enseñanza curricular de lo que es el medio rural, el ejemplo debe venir de nuestros mayores y de quienes tienen a su cargo la conducción del país.
En este sector en particular, los primeros han tenido fama de machetes cuando en realidad fueron austeros.
Los segundos, receptores transitorios de la soberanía concedida por el pueblo, muchas veces no han predicado con el ejemplo, porque, en ese sentido, la actuación en este país de un sólo gobernante, fuere cual fuere su cargo, que no tenga el mínimo conocimiento del medio rural y su realidad, termina forzosamente por transformarse en un verdadero proceso de incultura y retroceso

Y, en ese contexto, lo confesamos, permítasenos expresar que seguimos sin entender qué fue lo que llevó al Sr. Presidente de la República a negarse a cruzar la calle y no visitar la reciente exposición del Prado.

San José, es un departamento singular en lo que a su agropecuaria se refiere. A nuestras tierras fértiles, a nuestra posición geográfica estratégica y a la enorme diversificación de su producción debemos unir, antes que nada, nuestra principal riqueza, la humana.
En este departamento es donde más gente está afincada en el medio rural; razones de más para no andar perdiendo, ni gente ni trenes.

TENEMOS UN CAPITAL HUMANO QUE ESTAMOS A TIEMPO DE SALVAR.
Bienvenida sea la Ley de Repoblamiento de la Campaña, aprobada por unanimidad en el Parlamento. Bienvenida sea toda la gente que quiera volver al campo...aplaudimos la iniciativa y estamos dispuestos a ayudar en todo lo necesario para que a través del agro, Uruguay sea lo que nunca debió dejar de ser.

No deberíamos conformar un país de comodities; sí de calidad, sí de valor agregado, sí de fraccionamiento, sí de trabajo para nuestra gente.
Pero, con las actuales reglas de juego:... ¿cómo es posible lograrlo?
En la década del 80 apostamos decididamente a un 2º rubro exportador: la forestación.

¿Qué ha pasado con ella?
Sucedió que al llegar la hora de cosechar, desde afuera nos dijeron: “no señores...acá papeleras no se pueden instalar”... y se desató un conflicto absurdo entre dos naciones hermanas que no va a tener solución hasta que los mandatarios de ambos países se decidan, de una vez por todas, a sentarse en una mesa para desatar el nudo que ellos mismos ataron. 

Y si eso no sucede,...tengan la certeza de que nos va a sobrar leña para hacer el asado del Pepe.
Se habla hasta el cansancio del país productivo...y estamos de acuerdo, ¡cómo no vamos a estar de acuerdo con un país productivo si somos productores!
Pero nos gustaría saber, de una vez por todas: QUÉ SE CONCIBE COMO PAÍS PRODUCTIVO...¿es una frase bonita?... ¿o es la meta de una  política de producción a todos los niveles que desde hace años venimos reclamando?
La duda es válida, porque si por un lado se habla de país productivo y por otro se subvenciona el boleto de Montevideo con el gasoil que hace mover al agro, o si en esa incertidumbre que es hasta ahora la Reforma Tributaria se castiga a la producción vitivinicola con un IMESI que el propio ministro del ramo consideró improcedente, o se impone una doble tributación a los queseros, por citar sólo un par de ejemplos que afectan particularmente a rubros  propios de este departamento...
O si , invocando un criterio de presunta equidad se impone al sector el 7 y medio por ciento de aporte patronal, auténtico impuesto al trabajo, o se sigue desprotegiendo olímpicamente a quien más invierte... ¿DE QUÉ PAÍS PRODUCTIVO HABLAMOS?

Si seguimos incurriendo sistemáticamente en el triste error de juzgar mercados con criterios ideológicos o políticos y no económicos; si seguimos empecinados en revisionismos a corto plazo, cada vez que hay un cambio de gobierno, si seguimos empeñados en querer demostrar que no hemos aprendido nada...es muy difícil que podamos hablar de consolidar un país productivo.

En la realidad del mercado regional existen dos jugadores de indudable poderío; dos auténticos pesos pesados. Nadie puede discutir la gravitación de Argentina y Brasil.

¿QUÉ GARANTÍAS DE COMPETITIVIDAD PODRÍAMOS TENER, O MEJOR DICHO, HABER TENIDO, FRENTE A ELLOS?

... Sin duda, la de los cupos.

El tema, pasado a mejor vida, muerto y sepultado del TLC con Estados Unidos, podía darnos esa sustentabilidad de la que tanto se habla y que no es otra cosa que seguridad y confianza para nuestro trabajo.
Tal vez no fuera así, tal vez estamos equivocados. Pero cuando nos preguntaron, nuestros técnicos dijeron todos que sí y cuando se dijo no al TLC, nadie nos dio ni explicaciones ni soluciones alternativas.
El sector agropecuario es el eterno compañero de ruta del riesgo.
Por supuesto que estamos expuestos a él como lo está  cualquier emprendimiento;... dependemos de la actitud de los mercados, de nuestras propias estrategias pero también de otros riesgos que se traducen en inseguridades.
Algunas de esas inseguridades son propias de lo que hacemos.
La agropecuaria es una explotación a cielo abierto y en virtud de eso existen en ella dos variables ineludibles: el factor clima y el factor sanitario.

- Contra el primero no es mucho lo que podemos hacer, pero podemos y debemos hacerlo.

- Ante el tema sanitario, hay tres consideraciones a las que nos gustaría referirnos brevemente:

·         La primera, muy local, es respecto a la Brucelosis. Con pausada tranquilidad el departamento va saliendo de ella, fundamentalmente, a través de soluciones pautadas por la responsabilidad y la solidaridad de los productores.

·         La segunda es la que refiere a la Vaca Loca. En este sentido, no podemos sino dar la bienvenida a la trazabilidad y esperar que ésta  por fin se implemente.

     Deberíamos, de una vez por todas,   exportar el 100% de las harinas, carnes y derivados.

          Y tenemos que destacar, que las tan anunciadas y esperadas Cajas Negras, ya han superado, con holgura, un parto de elefante.

·         El tercer punto es la fiebre aftosa, y acá, el problema no somos nosotros sino nuestros vecinos. Estamos enclavados en una región muy poco confiable. No podemos darnos el lujo ni de pestañear. Hoy por hoy, en tanto no se asignen más recursos al ministerio de Ganadería, solicitamos que se encare la vigilancia de las fronteras como un tema de seguridad nacional.

- El segundo factor de riesgo de la explotación rural está representado por la inseguridad financiera en que ella se desarrolla. A las circunstancias puntuales, como la devaluación en dólares que plancha la rentabilidad de prácticamente la totalidad de sectores productivos, se suma, fronteras adentro, una incomprensible política bancaria.

El Banco de la República,... el banco país,... el banco de fomento de los uruguayos...el mismo que fue rescatado en su peor momento por el sector lechero a través del FALL 1, no ha sido capaz de dar soluciones que permita detener la patética noria del endeudamiento.

Sin embargo, hoy, con saldos netamente favorables,... DESPUÉS QUE BARRIÓ LA MESA PASÁNDONOS AL FIDEICOMISO, ha optado por no fomentar el crédito entre los productores, realizando en cambio colocaciones en la 5ª Avenida con tasas de interés que alcanzan un 3 %.

Y no es que a los productores nos guste endeudarnos... Si a alguien se puede aplicar con propiedad aquello de que el que se quema con leche ve una vaca y llora, es a nosotros. Sucede que en más de una ocasión hemos precisado del crédito y por la tozudez de un banquero, todos hemos perdimos un año en espera de soluciones que no llegaron nunca.

-La tercera forma de inseguridad que se cierne sobre la gente de nuestro campo es la física, la que alimenta las páginas rojas de la prensa; la del abigeato de todos los días, la de la carneada sistemática, el robo, los copamientos, la violencia y el peligro concreto de vida. Es la protagonizada por nuevas formas de delito organizado que operan en el medio rural con una habitualidad cada día más preocupante.

En oponernos a esa violencia y exigir soluciones a las autoridades competentes, podemos decir, con propiedad, que en San José somos baqueanos. 

Como todo el país esperamos con impaciencia la aprobación del Proyecto de Ley de Seguridad Rural que confiamos se apruebe de igual forma que  la ley de Repoblamiento de la Campaña a que referíamos anteriormente y  en tanto eso no suceda, confiamos en el Comando de la Jefatura de Policía Departamental al que, como ha quedado demostrado, hemos ofrecido y seguimos ofreciendo todo nuestro apoyo.

-Una cuarta forma de inseguridad es la determinada por la inestabilidad laboral. Estamos presenciando, sin salir del asombro, un nivel de conflictividad que no sólo haría temblar al más pintado, sino que, además, seguramente desalienta al más optimista de los inversores.

-Al margen de las particularidades que caracterizan históricamente las relaciones laborales en el medio rural, compartimos plenamente con el Ministro Mujica la necesidad de diálogo respecto a temas puntuales como el de las 8 horas de trabajo en el campo.

NO LE TENEMOS MIEDO A LAS 8 HORAS...PERO SÍ A LO QUE PUEDE SEGUIR.

Ejemplos sobran y no precisamos ir muy lejos, ni en la distancia ni mucho menos en el tiempo para encontrarlos: una granja ocupada en Libertad con absoluta prescindencia del respeto a derechos básicos de trabajadores y propietarios, o un conflicto en el sector lechero que nos lleva a preguntarnos cuál es la verdadera misión de los Consejos de Salarios que por cierto muy poco o nada tienen de tripartitos.   

Las vacas no saben de conflictos, de fines de semana ni de feriados y mucho menos pueden saber de una cumbre de mandatarios que manda parar un país, o al menos una buena parte de él, cuarenta y ocho horas para facilitar los operativos de vigilancia y “trazabilidad”, no de ganado sino de una parte de la población sin escatimar costos.

Los paisanos estamos acostumbrados al cielo abierto,...sabemos que si llueve arriba del barro va a seguir lloviendo; que si la luna de octubre se hace sin agua el verano viene bravo.

Estamos acostumbrados a los mensajes claros y sabios de la naturaleza.

HASTA DIRÍA QUE ESTAMOS CURADOS DE ESPANTO Y NOS HEMOS RESIGNADO HISTÓRICAMENTE A SER UNA  FUENTE INAGOTABLE DE INGRESOS PARA UN ESTADO QUE, DESDE ALGÚN DESPACHO CAPITALINO, DECIDE NUESTRA SUERTE CON EL RECURSO FÁCIL DE OTRA VUELTA DE TUERCA TRIBUTARIA.

Nos gustan las cosas claras porque hemos vivido y vivimos en medio de ellas. Por eso mismo somos desconfiados ante inminencias que no conocemos como la Reforma Tributaria, sobre la que estamos totalmente de acuerdo en que se converse, pero vemos con asombro que antes, se le pone la firma y se la canaliza por vía de gabinete aún contra la voluntad de los responsables del sector agropecuario.

Estamos cansados de subvencionar con nuestro esfuerzo los gastos de las ciudades, de constituirnos en los eternos nominados a la charqueada tributaria... estamos cansados de estar siempre protestando y - lo que es más grave todavía -, estamos cansados de vivir formulando propuestas sin que se nos escuche.

Ojalá que estas palabras, como las de todas las entidades rurales del Uruguay pudieran limitarse a  efectuar un balance positivo de la evolución del sector.
Por suerte estamos más cerca que antes de que así sea....
Pero en tanto no se adopten medidas que requieren una voluntad específica y un concepto claro de país agropecuario; en tanto no se analice la posibilidad cierta de cambiar, por ejemplo, la matriz energética del Uruguay; en tanto el gasoil se destine al transporte de pasajeros - cierto que de otros trabajadores tan importantes como los de nuestro medio -, pero no se asigne una cuota para que los gurises de las Escuelas Agrarias aprendan a manejar un tractor. En tanto nada de eso suceda y sigamos siendo la perpetua penúltima gota de la extracción fiscal...no podemos cambiar, ni el tono ni el contenido de nuestros discursos.
Para terminar queremos formular dos precisiones que entendemos fundamentales a fin de que las cosas queden  perfectamente claras:

-La primera es una puntualización.
Que nadie caiga en el error fácil o el recurso demagógico de politizar o pretender politizar lo que venimos diciendo. La producción rural es una actividad económica y como tal no se rige por otra política que no sea la económica. En este sentido, nuestras palabras no son otra cosa que la auténtica e íntima expresión de lo que sentimos.

-La segunda es un pedido.
Que no se siga subestimando al sector rural. 
No vean en él solamente un valioso instrumento de recaudación...
En todos los campos del país hay y habrá caballos dóciles y trabajadores, pero también hay y habrá baguales que no se rinden así nomás al lazo.
Estamos en la puerta de un paro, que no queremos, pero no nos queda otra que endurecer la cáscara.
Podemos reeditar otro 13 de abril, podemos hasta multiplicarlo por dos y hacerlo el 26; podemos metafóricamente hablando, sitiar Montevideo...pero nunca nuestro sector ha desestabilizado ni desestabilizará al país y al gobierno.
Sin embargo, en la misma medida en que afirmamos esto con referencia a nuestra gente, no podemos, lamentablemente, dejar de percibir a otros niveles el desarrollo de un peligroso radicalismo que  puede terminar por voltearnos a todos.
Y si bien no es a nosotros a quienes corresponde dar soluciones a esos problemas, tengan la certeza de que siempre encontrarán en el agro la voluntad, no solo para dar...sino para hacer, para seguir construyendo el futuro que los uruguayos nos merecemos.
Tenemos un desafío por delante, tenemos perspectivas ciertas, tenemos un crecimiento sostenido del sector que apunta al futuro... somos productores de alimentos y la demanda de éstos en el mundo cada día es mayor.
De los uruguayos, todos, depende.
Nosotros, los productores rurales, como siempre, estamos con el caballo ensillado, prontos para salir al campo.
Muchas gracias.     

 

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DISCURSO DE CLAUSURA
59ª EXPOSICION DE GANADO LECHERO


 Saludo de bienvenida a autoridades presentes y público en general

Hoy tengo el honor y privilegio de poder dirigirme a Uds. como presidente de esta centenaria Asociación Rural de San José.
Permítanme tener un momento de recuerdo para aquellos visionarios y emprendedores Maragatos que el 26 de mayo de 1900 fundaron esta Asociación, para todos los ex presidentes y dirigentes, así como para todas sus familias.
Ellos,... todos ellos, con su trabajo a lo largo de un siglo transformaron a esta institución en un referente del accionar agropecuario departamental y nacional.
A todos, así como los integrantes de la actual Comisión Directiva y a los funcionarios de esta casa, mi mas profundo agradecimiento.
Hoy concluimos una nueva exposición, la segunda agroalternativa y viene a nuestra memoria lo que fue organizar esta misma exposición el año pasado.
Hace un año, el país entero y nosotros los productores en particular vivíamos uno de los períodos más oscuros, más negros, más desalentadores que nuestras vidas recuerdan.
Todo era pesimismo y desolación.....
Muchos influenciados por lo que veían suceder en los países vecinos, auguraban un estallido social.
Veíamos con profunda desazón, a  productores amigos forzados a abandonar la obra de toda su vida.
Veíamos a padres que se sentían impotentes al no poder satisfacer las necesidades básicas de sus familias ni colmar el anhelo más sagrado de todos ellos que era asegurarle un futuro a sus hijos, permaneciendo unidos trabajando junto a su familia y a su tierra.
Veíamos gente que emigraba, y veíamos el fantasma de las ejecuciones judiciales acechar y golpear a muchos productores.
Pero también veíamos a otros productores que cansados, castigados, golpeados recomenzaban aún con gastadas herramientas, día a día una y otra vez su trabajo apretando los dientes como diciendo...
¡ NI UN PASO ATRÁS !.
Ante ese estado de ánimo, ante esa difícil situación, cuando todo parecía derrumbarse a nuestro alrededor nos pareció que más que nunca ese era el momento de redoblar el esfuerzo, con los pies firmes en la tierra y la mirada en lo alto.
Era la hora de demostrar que el campo vivía, creía y luchaba, que no se entregaba.
Sabíamos que no saldríamos de esta situación con quejas y lamentos, sino con trabajo, ideas y propuestas.
Convocamos en aquel entonces, hace un año, a todos los productores, de los más grandes a los más pequeños, de los más encumbrados a los más humildes.
Convocamos a lecheros y ganaderos, bodegueros y queseros, quinteros y mujeres rurales, convocamos a toda la familia rural, porque entendemos que la misma es el fundamento y pilar de la producción agropecuaria.
Y la respuesta fue clara y unánime, el campo estaba vivo, decía presente y no había bajado los brazos. Mostramos una luz de esperanza al final del camino.
Hoy soplan otros vientos,..... es otro el estado de ánimo.
Nuestra situación actual no tiene punto de comparación con la vivida un año atrás.
Los precios internacionales de los productos agropecuarios y la corrección cambiaría nos ofrecen un panorama más alentador.
Pero esta coyuntura económica no significa que la situación que el agro viene enfrentando se haya corregido.
Aún queda una gran asignatura pendiente, es el tema del endeudamiento.
El enorme lastre que la deuda significa impide el real crecimiento del sector.
El sector agropecuario continúa arrastrando la severa carga que la deuda constituye, frenando su posibilidad de despegue y por lo tanto de contribución al resto de la sociedad.
No dejamos de reconocer y valorar medidas aplicadas como el FAL y el pago con Bonos del Tesoro.
Sin embargo, debemos decir que si bien mejoraron la situación financiera de muchos productores, no solucionaron el problema totalmente, por no alcanzar a todos en unos casos, o por haber sido de montos pequeños en relación al total de la deuda en otros.
Esto trae una gran intranquilidad a los productores, dado que el servicio de deuda es difícilmente pagable en unos casos e imposible en otros.
El sector agropecuario acumula sobre si en los últimos trece años un largo período de atraso cambiario agravado por una fenomenal caída en los valores de sus productos, como consecuencia de la fiebre aftosa, la brusca devaluación de Brasil de enero de 1999, y la seca que nos afectó en el 2000.
Todo esto hizo que las empresas y familias agropecuarias elevaran principalmente hacia fines de ese período, de manera muy significativa, su endeudamiento y su pérdida patrimonial.
Esas deudas  se acumularon, en el desespero por parte del productor de mantener viva la empresa y de evitar que su familia fuera una mas de la que lamentablemente,  sufrieron su desaparición como empresa agropecuaria.
Las altas tasas de interés cobradas en ese período, que no guardaron ni guardan hoy en día ninguna relación con el ingreso de capital de los establecimientos agropecuarios, fueron también uno de los principales factores responsables de la  acumulación de deudas.
Los buenos precios que en general están recibiendo los productos agropecuarios, desde hace unos pocos meses, se constituyen en un efecto esperanzador pero no suficiente par revertir lo descripto anteriormente.
Es propósito fundamental de esta Directiva de la  Asociación Rural de San José el contribuir a proveer soluciones definitivas a este problema.
Nuestro objetivo es buscar soluciones que a la vez de posibilitar el pago de la deuda por parte del productor, sean en lo económico un buen negocio para el resto de la Sociedad, que no implique una transferencia de ingresos de la misma a nuestro Sector.
En tal sentido nos permitimos proponer tres medidas simultáneas:

1º_ Utilizar un mecanismo del pago de la deuda, que sea similar al puesto en práctica recientemente, mediante la operativa de pago con Bonos del Tesoro Uruguayo, pero extendido a un número de años que tenga relación con las fechas en que el estado deba pagar los mismos a los inversores privados.
El sector agropecuario, generador de la riqueza primaria del Uruguay se constituirá así en un firme comprador de dichos títulos a lo largo de muchos años, apuntalando los precios de los mismos.
Esto seguramente colaborará positivamente para recrear una confianza económica y financiera, que sabemos es vital para el Uruguay en su conjunto.
El estado, indirectamente y sin costo para él, instrumentará con este mecanismo un estímulo al precio de la venta de productos agropecuarios destinada al pago de la deuda, en la medida que el valor de los bonos sea inferior a su valor nominal.

2º_ Paralela y simultáneamente entendemos imprescindible, una significativa reducción en la tasa de interés.
Las tasas de interés cobradas actualmente deben y pueden ser bajadas.
Leíamos en la prensa recientemente, como el BROU y la banca privada están bajando la tasa de interés pagadas a sus depositantes, aún entorno del 1% al 2% anual. La brecha entre estos valores y la tasa más barata que se cobra en plaza, que es la del BROU, en el caso de reperfilamientos que es del 9.25%, es absolutamente injustificada.
Los productores uruguayos no pueden competir de este modo con los productores de sus dos grandes vecinos de la región, Brasil y Argentina, que todos sabemos, solucionaron sus problemas de manera significativamente más favorable que nosotros.
3º_ Para poder establecer un correcto diálogo entre las partes y lograr encaminarnos hacia la construcción entre todos de una solución definitiva, en un clima de tranquilidad, es necesario abrir un compás de espera y detener las ejecuciones hasta tanto se aclare el problema.
Entendemos que dada la coyuntura económica que se nos presenta, éste es el momento para solucionar definitivamente el problema del endeudamiento.
No podemos, no tenemos derecho a hipotecar el futuro de la próxima generación de jóvenes dejándoles un agro paralizado y endeudado.
Y permítanme que me extienda en el tema de los jóvenes.....
La Directiva de la Asociación Rural de San José fomenta y apoya calurosamente el accionar de nuestros grupos de jóvenes rurales.
No vamos a profundizar en los clásicos conceptos de que los jóvenes son la esperanza, el futuro, la promesa del mañana.
No vamos a repetir esas cosas.....
Lo que estos jóvenes están pidiendo es espacio,.... lo que están pidiendo es asumir desafíos y responsabilidades,....lo que están pidiendo es protagonismo en el esfuerzo de reconstrucción nacional.
Lo que están pidiendo es acceso a la tierra donde hacer fructificar su vigor y conocimiento.
Tenemos ante nuestros ojos una enorme riqueza de conocimiento.
Ya sea el conocimiento adquirido en la universidad o en las escuelas agrarias, o el conocimiento más importante aún, de aquellos que no tuvieron posibilidades de acceder a esos centros de enseñanza, pero que saben mucho de campo y que tienen ese conocimiento que no se adquiere en ninguna universidad, sino que se aprende junto a sus padres en el ejercicio diario y constante de las tareas rurales.
No podemos permanecer callados, de brazos cruzados viendo como estos jóvenes se nos van, aumentando la migración a las ciudades y generando así un gran costo social y económico para todo el país.
Si queremos que el mañana nos pertenezca es nuestro deber buscar soluciones, buscar caminos, para que los hijos de los productores rurales y todos aquellos que demuestren condiciones puedan radicarse en el campo.
Hay otro problema que afectó gravemente a los productores y ante el cual nuestra asociación respondió en forma enérgica e inmediata.
Me refiero al tema de la Brucelosis, enfermedad que
golpeó a numerosos productores de éste y otros departamentos, ocasionando cuantiosas pérdidas.
Apenas asumíamos la conducción de esta comisión Directiva nos reunimos con el resto de las gremiales departamentales que ya venían estudiando el tema desde tiempo atrás.
Convocamos además a las principales gremiales nacionales.
De este modo, reunidos en torno a la mesa de la Asociación Rural de San José nuestra directiva y representantes de la mayoría de las gremiales, elaboramos un Proyecto de Ley que permitiría subsanar la grave situación que padecían los productores afectados.
Este proyecto, crea con fondos provenientes de los productores un Seguro cuyos recursos serán administrados por ellos mismos, y que no cuesta ni un solo céntimo al estado.
El mismo apunta a tres objetivos fundamentales:
En primer lugar, resarcir económicamente a los productores afectados, para los cuales el daño económico y productivo ha sido muy severo.
En segundo lugar, se busca crear una herramienta eficiente que apoye la labor de vigilancia epidemiológica por parte de los Servicios Sanitarios del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, pues con la legislación actual, dicha campaña se torna poco menos que imposible.
En tercer lugar, se pretende dar una solución a la comunidad por parte del sector productivo, pues como todos ustedes saben esta enfermedad es una zoonosis y como tal afecta al ser humano, ocasionándole graves consecuencias.
Estos son los tres objetivos principales a los que apunta este proyecto.
Es un proyecto de ley claro, corto y concreto, que demuestra el grado de madurez y responsabilidad que han alcanzado las gremiales agropecuarias.
No bajaremos los brazos,...continuaremos trabajando por él hasta que la ley sea sancionada, y se transforme en una realidad que permita a todos los productores afectados recuperar el dinero perdido.
Señoras,...Señores,...juntos hemos analizado problemas y propuesto soluciones.
Creemos firmemente que éste, el camino del diálogo y el trabajo conjunto es el que nos llevará a un mañana más venturoso.
De las profundas crisis que hemos padecido debemos recoger experiencias y enseñanzas.
Apelamos a la sabiduría de los gobernantes presentes y futuros, para que hagan lo propio, con la convicción de que EL PAIS SE SALVA CON EL AGRO O CON EL PERECE.

Muchas gracias........

Dr. Hugo Ceretta
Presidente